Oficialmente el cuatrimestre termina el 31 de enero. Después de todos los exámenes y de las diferentes historietas para hacerlos, el mundo volverá a girar y cual flor después del invierno, volverá a renacer en primavera. El spring semester promete bastantes cosas. Tengo una lista de cosas por hacer, un viaje en stand-by de mi novia, nuevos inquilinos en mi casa, un proyecto interesante con el microcontrolador, un interrail aguardándonos, quién sabe si una Block Party... Sin embargo, para hacer hueco a estas nuevas experiencias, hay que dejar pasar otras muchas.-->
<--Mucha gente que ha participado activamente en mi felicidad aquí en Odense desaparecerá para seguir su vida normal en sus respectivas realidades. Probablemente no vuelva a ver a la mayoría de ellos. Se convertirán en píxeles sin nombre en una fotografía archivada en una carpeta de nombre "varias" o "gente de Odense".
Con una minoría de ellos mantendré contacto lo que dure el Erasmus, o un poco más allá del verano. No me atrevo a decir que con dos o tres personas seguiré hablando bastante más tiempo. Es el encanto y la maldición del Erasmus. Es, salvando las distancias, como un campamento de verano o un frente de guerra.
Soy algo aficionado a las películas bélicas. Siempre me ha gustado ese sentimiento de "hermandad" que se nos transmite (una película es una película ya lo sé, pero varias de ellas estan basadas en vivencias reales). Es como si esa experiencia transformara a las personas y las hiciera más cercanas. Es como si naciera un sentimiento de fraternidad generada por la situación. Estas solo rodeado de gente que está como tú y nos vamos a enfrentar a algo gordo. Creo que la experiencia Erasmus es algo parecido. En situaciones normales no habría compartido ni la mitad de tiempo con ellos. Sin embargo, puesto que no tengo aquí a mis amigos de siempre ni a mi novia (en ningún momento me he olvidado de vosotros) mi nueva familia se ha compuesto por buenos amigos y mejores personas.
Siempre que he tenido algun problema con la bici, con mi ropa, con mi día a día, han estado allí. Las mejores comidas, fiestas, viajes, cenas, paseos, todos los momentos compartidos aquí han sido con ellos. El cuatrimestre pasado ha sido una pasada. Puedo asegurar que si me hubiera ido a otra ciudad, con otra gente y en otra atmósfera la experiencia habría sido diferente, pero nunca mejor.
Las personas que han determinado mi forma de ser y mi manera de comportarme han sido mis amigos de siempre. Los pocos amigos del colegio, los de la universidad, la escola, el baloncesto, mi novia, mi familia. Sin embargo, creo que hay que dejar un poco de hueco para enriquecerse con aquello que te puedan aportar las nuevas personas que te encuentres en el camino. Algunos de los viajeros que me han acompañado se bajan del tren en la próxima parada. Para muchas personas de mi familia odensina este viaje ha terminado. Quiero darles las gracias por haberme dejado formar parte de su vida y por haberme enseñado tanto.
No puedo aventurar cómo será el próximo cuatrimestre, pero estoy seguro que echaré de menos a unas pequeñas personas que se han ido. Espero conocer a mucha más gente y vivir cosas nuevas pero no cambiaría los últimos cuatro meses.
Espero que al terminar el Erasmus pueda escribir una entrada como ésta respecto al final del spring semester y de esta etapa de mi vida (porque al fin y al cabo es sólo eso, una etapa). Echo de menos mi vida en Valencia con mi novia. Echo de menos muchísimas cosas y tengo la certeza que este tiempo lo recordaré con mucha ilusión, pero lo que de verdad importa es mi vida real. Sin embargo, este tiempo me está ayudando muchísimo para evolucionar. Este momento también forma una parte importante de lo que soy.
P.D.: Me hubiera gustado poner una foto en esta entrada, pero no he sido capaz de elegirla. Los exámenes han ido bien gracias. Creo que estoy delante del primer pleno de mi vida que recuerde.
P.P.D.: Ahora que escrito cosas tan bonitas os podríais animar a venir a verme.
<--Mucha gente que ha participado activamente en mi felicidad aquí en Odense desaparecerá para seguir su vida normal en sus respectivas realidades. Probablemente no vuelva a ver a la mayoría de ellos. Se convertirán en píxeles sin nombre en una fotografía archivada en una carpeta de nombre "varias" o "gente de Odense".
Con una minoría de ellos mantendré contacto lo que dure el Erasmus, o un poco más allá del verano. No me atrevo a decir que con dos o tres personas seguiré hablando bastante más tiempo. Es el encanto y la maldición del Erasmus. Es, salvando las distancias, como un campamento de verano o un frente de guerra.
Soy algo aficionado a las películas bélicas. Siempre me ha gustado ese sentimiento de "hermandad" que se nos transmite (una película es una película ya lo sé, pero varias de ellas estan basadas en vivencias reales). Es como si esa experiencia transformara a las personas y las hiciera más cercanas. Es como si naciera un sentimiento de fraternidad generada por la situación. Estas solo rodeado de gente que está como tú y nos vamos a enfrentar a algo gordo. Creo que la experiencia Erasmus es algo parecido. En situaciones normales no habría compartido ni la mitad de tiempo con ellos. Sin embargo, puesto que no tengo aquí a mis amigos de siempre ni a mi novia (en ningún momento me he olvidado de vosotros) mi nueva familia se ha compuesto por buenos amigos y mejores personas.
Siempre que he tenido algun problema con la bici, con mi ropa, con mi día a día, han estado allí. Las mejores comidas, fiestas, viajes, cenas, paseos, todos los momentos compartidos aquí han sido con ellos. El cuatrimestre pasado ha sido una pasada. Puedo asegurar que si me hubiera ido a otra ciudad, con otra gente y en otra atmósfera la experiencia habría sido diferente, pero nunca mejor.
Las personas que han determinado mi forma de ser y mi manera de comportarme han sido mis amigos de siempre. Los pocos amigos del colegio, los de la universidad, la escola, el baloncesto, mi novia, mi familia. Sin embargo, creo que hay que dejar un poco de hueco para enriquecerse con aquello que te puedan aportar las nuevas personas que te encuentres en el camino. Algunos de los viajeros que me han acompañado se bajan del tren en la próxima parada. Para muchas personas de mi familia odensina este viaje ha terminado. Quiero darles las gracias por haberme dejado formar parte de su vida y por haberme enseñado tanto.
No puedo aventurar cómo será el próximo cuatrimestre, pero estoy seguro que echaré de menos a unas pequeñas personas que se han ido. Espero conocer a mucha más gente y vivir cosas nuevas pero no cambiaría los últimos cuatro meses.
Espero que al terminar el Erasmus pueda escribir una entrada como ésta respecto al final del spring semester y de esta etapa de mi vida (porque al fin y al cabo es sólo eso, una etapa). Echo de menos mi vida en Valencia con mi novia. Echo de menos muchísimas cosas y tengo la certeza que este tiempo lo recordaré con mucha ilusión, pero lo que de verdad importa es mi vida real. Sin embargo, este tiempo me está ayudando muchísimo para evolucionar. Este momento también forma una parte importante de lo que soy.
P.D.: Me hubiera gustado poner una foto en esta entrada, pero no he sido capaz de elegirla. Los exámenes han ido bien gracias. Creo que estoy delante del primer pleno de mi vida que recuerde.
P.P.D.: Ahora que escrito cosas tan bonitas os podríais animar a venir a verme.
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